El aumento de jefes multilingües crea un ‘techo monolingüe’

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Saber otro idioma puede ayudar a tu cerebro. No saberlo puede perjudicar tus posibilidades de promoción.

Cuando Isabelle Allen se unió a KPMG en 1991, el grupo de servicios profesionales valoraba, promovía y recompensaba a aquellas personas que tenían una experiencia profunda, comentó ella.

En la actualidad, la compañía está buscando tanto amplitud como profundidad de un personal “que prospere con el cambio, de personas que se sientan cómodas ante la ambigüedad, de solucionadores de problemas que ni siquiera existían hace dos años”.

Habiendo estudiado las últimas investigaciones sobre los beneficios cognitivos del multilingüismo, la Sra. Allen — una ejecutiva francesa que ahora es directora global de ventas y mercados de KPMG — se pregunta si el conocimiento de lenguas extranjeras puede ser una señal oculta apuntando hacia esas futuras ‘estrellas’.

“El cerebro multilingüe en realidad pudiera ser mejor en los negocios que el cerebro monolingüe”, apuntó Antonella Sorace, profesora de desarrollo lingüístico en la Universidad de Edimburgo.

Las compañías multinacionales ya han reconocido los beneficios funcionales del multilingüismo como un puente entre las culturas empresariales. Actualmente, no hablar otros idiomas puede incluso ser un obstáculo en el logro de una promoción, según los primeros resultados obtenidos de la investigación en política lingüística ‘Born Global’ (Nacido Global) de la Academia Británica en el Reino Unido.

“Se nos dice que se está creando un ‘techo de cristal’ dentro de las compañías globales en relación con los individuos monolingües”, declaró Richard Hardie, quien preside UBS en Londres y encabeza el comité directivo de ‘Born Global’.

Cada vez más, sin embargo, existen otras maneras de lograr eficiencia operativa en lenguas extranjeras. El Traductor de Google y otras aplicaciones para los varios dispositivos parecen estar erosionando una de las justificaciones para el aprendizaje de idiomas, realizando — de manera adecuada, si no perfectamente — algunas de las funciones básicas de la traducción. Los angloparlantes nativos pueden simplemente aprovechar el deseo del resto del mundo de aprender la lengua franca de los negocios internacionales. Incluso las personas que no hablan inglés pueden evitar el largo camino hacia la fluidez en inglés y tomar un atajo que los conduzca a Globish, un sistema que enseña un vocabulario laboral básico de 1,500 palabras.

Si lo hacen, sin embargo, pueden potencialmente perderse las ventajas cognitivas de aprender y hablar otros idiomas, según lo indica la mayoría de las investigaciones.

Los investigadores de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona descubrieron, por ejemplo, que las personas parecen tomar decisiones más racionales en su segundo idioma, posiblemente porque los aleja de la decisión. Otros beneficios pudieran incluir una mayor habilidad para negociar, un mejoramiento de la capacidad de cambiar de una tarea a otra, y una mayor concentración y habilidad para establecer prioridades.

Los idiomas adquiridos durante la madurez pueden surtir el mismo efecto. Además de contratar más individuos multilingües, las empresas deberían dedicar más tiempo a la capacitación de las competencias lingüísticas, a trabajar con las universidades para promover la investigación, y a apoyar a la fuerza laboral en la formación de familias políglotas, comentó la profesora Sorace. Ella es de origen italiano y es también fundadora de ‘Bilingualism Matters’ (el multilingüismo es importante), un centro establecido para difundir información sobre los idiomas y el aprendizaje de idiomas basados en el conocimiento científico.

Enviar a los angloparlantes a destinos de negocios en el extranjero, señaló ella, “es una oportunidad maravillosa para que los niños aprendan idiomas, en lugar de estar protegidos en un ambiente en el que sólo se habla inglés”.

Sin embargo, toma tiempo obtener la suficiente fluidez en un idioma para que resulte útil en los negocios. Además, la capacidad lingüística no siempre es una panacea para superar todas las diferencias culturales en los negocios.

Jo Dawson estudió alemán y sueco en la Universidad de Cambridge, pero decidió trabajar en los servicios financieros. Actualmente instructora ejecutiva en The Alexander Partnership, ella se da cuenta de que los altos directivos con inglés como segunda lengua todavía no pueden ‘interpretar’ lo que está sucediendo en un salón lleno de angloparlantes nativos o descubrir las intenciones ocultas de los demás. Ellos no saben “lo que la gente realmente están diciendo”, agregó ella.

Tal ceguera cultural puede que no tenga mucho que ver con que los ejecutivos hablen otro idioma, dijo la Sra. Allen de KPMG: “He conocido a un montón de personas que son totalmente monolingües y no pueden ‘interpretar’ lo que está sucediendo en un salón”.

Una preocupación más seria es que el tiempo dedicado a aprender una lengua pudiera ser mejor utilizado en la adquisición de otras habilidades, algunas de las cuales — como aprender a tocar un instrumento musical — también ofrecen comprobados beneficios para el cerebro.

Bill Anderson, vicepresidente ejecutivo en Pearson English — quien recientemente organizó con el Financial Times una discusión sobre los retos y las oportunidades del bilingüismo — advierte que los ajustados presupuestos operativos anuales no permiten incluir metas de aprendizaje de idiomas a largo plazo. Si haces un “compromiso a corto plazo para implementar cursos de idiomas, obtendrás beneficios a muy corto plazo”, aseguró.

Algunas investigaciones sugieren que los efectos del aprendizaje de idiomas en el cerebro — la habilidad de las personas políglotas para detectar la información irrelevante y establecer prioridades — pueden no ser tan dramáticos como se pensó originalmente. Un artículo demuestra que las publicaciones académicas prefieren publicar estudios positivos sobre el bilingüismo.

Pero no existe evidencia de que los individuos multilingües estén en desventaja ya que las empresas ven las oportunidades de obtener los beneficios. La Sra. Allen dijo que las empresas no han hecho un buen trabajo en “aprovechar la enorme fuente de potencial que representan todas las personas a nivel mundial que hablan varios idiomas”.

En los países donde se hablan muchos idiomas y dialectos — o entre las comunidades de inmigrantes — tener que saber más de una lengua a veces se considera una carga, en lugar de una ventaja.

Incluso los países que subestiman el bilingüismo —- Noruega o los Países Bajos, por ejemplo — tienden a concentrarse en las ventajas más directas.

¿En dónde coloca esta inicial ventaja cognitiva y cultural en los negocios a los ciudadanos de los países que son más decididamente monolingües?

La capacitación en relación con el manejo de negocios transfronterizos es útil en la reducción de la brecha. Pero — en referencia a la posición del Reino Unido como el más rezagado de la UE en las habilidades lingüísticas — el Sr. Hardie advierte en contra de quedarse atrás en la ‘carrera’ lingüística.

“Otros seguirán ampliando su base lingüística”, agregó el Sr. Hardie. “Podemos al menos darles a algunos individuos de la generación ‘nacida globalmente’ la posibilidad de operar como participantes globales”.

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