Una economía mundial de crecimiento mediocre y alto riesgo

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¿Qué le depara el futuro a la economía mundial este año 2016? La buena noticia es que casi seguramente crecerá. Solamente un gran suceso adverso — otra crisis financiera mundial o una guerra entre las grandes potencias — detendría del todo el crecimiento. Según Consensus Forecasts, se espera que el crecimiento mundial sea del 2.8 por ciento en 2016, frente al 2.6 por ciento en 2015. Este pronóstico luce bastante tolerable. Pero esconde importantes divergencias económicas y riesgos inconvenientes.

Casi todas las economías de altos ingresos han vuelto a crecer. Se prevé que la economía de la eurozona crezca un 1.7 por ciento en 2016, contra el 1.5 por ciento que creció en 2015. Se pronostica que la economía del Reino Unido crezca un 2.3 por ciento y la economía estadounidense un 2.5 por ciento. Se prevé que Japón crezca un 1.2 por ciento en 2016, contra el 0.6 por ciento del año pasado.

Se pronostica que Asia (excluyendo a Japón) encabece la economía mundial, una vez más, con un crecimiento del 5.7 por ciento. Se espera que India sea la gran economía de mayor crecimiento a nivel mundial, con un crecimiento del 7.8 por ciento en 2016, contra el 6.5 por ciento de China. Pero Brasil y Rusia están en recesión: se pronostica que el crecimiento del primero sea de un 2.2 por ciento negativo en 2016, después de un 3.5 por ciento negativo en 2015. Se pronostica que el crecimiento de Rusia sea de un 0.2 por ciento negativo, contra un 3.8 por ciento negativo en 2015.

El fin del auge de los productos básicos, especialmente la caída del precio del petróleo, ha creado complejos riesgos. Es muy probable que la caída de los precios de los productos básicos empeore las deudas de algunas de las compañías productoras de productos básicos. También ha reducido los ingresos del gobierno y por lo tanto incrementado los déficits fiscales de las economías que dependen de los productos básicos. Al mismo tiempo, la caída de los precios de los productos básicos aumenta los ingresos reales de los consumidores. Esto debería aumentar su consumo. A nivel de país, Australia, Canadá, Rusia, Brasil y Sudáfrica son grandes perdedores, mientras que la eurozona, Japón, China e India son ganadores.

Probablemente el comienzo del ciclo estadounidense de endurecimiento mantenga la fortaleza del dólar. La combinación de la caída de los precios de los productos básicos y la fortaleza del dólar con mayores tasas de interés estadounidenses aumentará la presión sobre muchos prestatarios, especialmente sobre aquellos cuyos préstamos están denominados principalmente en la moneda estadounidense.

La economía mundial enfrenta al menos cuatro importantes incertidumbres. La primera es si la decisión de la Reserva Federal de EEUU de comenzar el endurecimiento resulta ser acertada o si resulta ser un error tan grave que debe ser revertida. Una segunda es si las tensiones dentro de la eurozona — en particular, la débil demanda y el alto desempleo — desencadenan una nueva ronda de crisis. La tercera y más importante es si el gobierno chino maneja los retos de reformar su economía, inusualmente dependiente del crédito y la inversión, mientras evita una depreciación desestabilizadora del renminbi. La última es si las dificultades de las economías dependientes de los productos básicos desencadenan una nueva oleada de crisis financieras.

Además de las grandes incertidumbres económicas, existen riesgos geopolíticos. Las políticas populistas están al alza. La Rusia de Vladimir Putin y la China de Xi Jinping se inclinan hacia la beligerancia. Partes del Medio Oriente están sumidas en el caos.

Manejar estos diversos riesgos exigirá paciencia y sabiduría — cualidades bastante escasas. Sin embargo, probablemente la economía mundial mantendrá su curso, como en 2015. El resultado probable es otro año de continuo, aunque mediocre, crecimiento. Incluso podría ser mejor. Pero probablemente será peor.

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