Un consejo para los jueces del Poder Judicial de República Dominicana

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EDITORIAL
Volviendo un poco más atrás en la historia de la humanidad y de los juicios presididos por hombres humanos con poder, hay que referir a Poncio Pilato, que fue el quinto prefecto de la provincia Romana de Judea entre los años 26 y 36 d.C., bajo el mandato del Emperador Tiberio, cuya figura es mundialmente famosa por presidir el juicio de Jesús de Nazaret y autorizar su ejecución en la cruz.

Un Praefectus Urbi,  o prefecto, era una autoridad administrativa o militar que representaba al gobierno central en una región, provincia o ciudad y que ejercía la función de juez con plenitud de jurisdicción, que conocía los asuntos civiles, conflictos de trabajo, de esclavos y de aplicación de Derecho Penal, la interpretación última de la ley, su sanción y ejercía además como juez de juicio y de la ejecución penal, pues conocía el juicio, planificaba, establecía y ejecutaba la sanción y en algunas ocasiones, las ejecutaba con sus propias manos, dependiendo de la indignación del pueblo o  que tan presionado se sintiera por el ministerio Publico independiente con las acusaciones contra imputados.

En el juicio de Jesús de Nazaret las acusaciones eran de dos categorías, legales o religiosas, (Ante el Sanedrín), que consistían en tres acusaciones principales que son:  Blasfemia, por afirmar ser el Hijo de Dios, el Mesías y equipararse con Dios. Amenaza al Templo, tras predicar y declarar de manera literal o alegórica, que podía destruir el Templo de Jerusalén y reconstruirlo en tres días y Violación de la ley, porque según los acusadores del ministerio público popular independiente, el señor no cumplía las normas del Sabat, sanar en día sábado y cuestionar tradiciones de la Torá.

Además estaban las acusaciones políticas (Ante Poncio Pilato), que eran dos las principales, Sedición y subversión: por Proclamarse «Rey de los judíos», lo cual se interpretó como un desafío directo al poder y la soberanía del emperador Romano (César) y Agitación social: pues según los acusadores del ministerio público popular  independiente, este incitaba al pueblo a la rebelión y supuestamente se negaba al pago de tributos a Roma, esta última acusación era una acusación tergiversada por sus acusadores.

De estas cinco acusaciones políticas y religiosas contra Jesús de Nazaret estaba apoderado como juez Poncio Pilato, prefecto de la provincia Romana, según el evangelio de Juan en el capítulo 19, que redacta las incidencias del juicio y su ejecución, notándose como un hecho notorio, que desde la antigüedad Poncio Pilato prefirió el método de preguntas para investigar a los acusados, por ello, inicio su interrogatorio despectivo contra Jesús, según juan en los versículos 10 en adelante, Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? 11 respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. Juan 19 Reina-Valera 1960.

Para los jueces dominicanos, solo vamos a referir en este editorial la pregunta de Poncio Pilato, ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte? y resaltaremos la respuesta de Jesús de Nazaret a esta pregunta, 11 respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

Sirva la respuesta a la pregunta de Poncio Pilato, ¿No sabes que tengo autoridad para crucificarte, y que tengo autoridad para soltarte?, por parte de Jesús de Nazaret, para que los jueces dominicanos, entiendan que la autoridad de juez se adquiere una sola vez en la vida, que es muy difícil de ser adquirida, pero muy fácil de perderla por el mal accionar o la incorrecta canalización de tanta autoridad  y que aunque se sientan un poco incomodos con el cumulo de trabajo, o por no estar de acuerdo con las reformas implantadas en favor de  la sociedad, sería aconsejable no renegar del las mismas, no boicotearlas, para que haya justicia social y que sepan todos los jueces, servidores y ayudantes en el territorio nacional completo, que era muy cierta y seguirá siéndolo hasta el fin del mundo,  la expresión de Jesús de Nazaret que expresa:  «Ninguna autoridad tendrían contra los usuarios del sistema de justicia, si no le fuese dada de arriba» por tanto, quien actúa violando todos los preceptos  legales y sociales, mayor pecado tiene que el que nunca ha sido juez o servidor judicial y eso no le será perdonado cuando llegue el día del juicio final contra los hombres y mujeres que han actuado con impiedad.