RD está fuera de la agenda de los candidatos Haitianos

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Las buenas relaciones con Haití podrían tener futuro sombrío porque entre los 50 candidatos que se medirán el domingo para conseguir la presidencia de esa República, ninguno tiene especial aprecio ni ha colocado en su programa el tema dominicano.

Contrario al empeño que ofrecen aquí tanto el sector oficial como el privado, que deriva grandes beneficios de los negocios con el segundo socio comercial, ahora con sus fronteras prácticamente cerradas, los candidatos ignoran el tema de la frontera y comercio.

La mayoría de los candidatos han planteado una lista de propuestas tan demagógica que el común de los haitianos sabe que es imposible materializar, cuando el país vive de la ayuda internacional, tanto de los países amigos como de la diáspora que reside fuera.

Los temas de relevancia de la política bilateral, que cobraron portadas y comentarios a granel del lado dominicano con motivo de la reunión el martes 13 pasado en Barahona, recibieron en Haití poca atención, ante el mayor interés por las elecciones.

En la reunión de Barahona se firmó un acuerdo entre los dos países contentivos de seis puntos, ninguno de ellos con aplicación inmediata. Los presidentes Medina y Martelly asistieron como testigos del entendido que buscaría revitalizar las alicaídas relaciones.

Entre los comentaristas de medios de la parte dominicana hubo disparidades porque algunos creyeron que no se logró un mayor beneficio para la posible reapertura de los negocios luego de que Haití vetara el ingreso de 23 productos agrícolas e industriales.

El acuerdo de Barahona planteó en su segundo punto “que el presidente Medina realizará una visita de trabajo a Puerto Príncipe y aprovechará esa ocasión para estar presente en una próxima firma de acuerdos”.

La visita sería de aquí al miércoles 28.

No hay seguridad en cuanto a quién promovió la reunión, si el consejo del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, o el presidente Medina, bajo fuerte presión del sector empresarial que exporta hacia Haití alimentos y materiales de construcción.

Estados Unidos ha tenido una gran inquietud porque se celebren las elecciones presidenciales del domingo, que darán término a la era del presidente Michel Martelly, un dolor de cabeza tolerable por su propensión a la informalidad y lenidad con la corrupción.

Los candidatos
Aunque una cincuentena de candidatos, de alrededor de 70 que se presentaron originalmente sigue vigente, cuatro de ellos lucen punteros para competir en unos comicios que son vigilados atentamente por la comunidad extranjera, que los costea.

Los candidatos para la elección del próximo domingo van a una primera vuelta si ninguno consigue la mayoría. Habría otra vuelta el 27 de diciembre y la juramentación está pautada para el 7 de febrero. El 11 de enero se instalará la Asamblea Nacional.

Más de 6 millones de haitianos están llamados a participar en la elección presidencial, esperándose que como en la primera vuelta de las elecciones legislativas en el pasado agosto, se produzca una enorme abstención debido a diversas razones.

En la elección actual ningún candidato acuña ni por asomo el carisma y el poder de mover las masas como tuvo el ex sacerdote salesiano, Jean Bertrand Aristide, quien en la presente ocasión apoya a la doctora Marysse Narcisse, candidata de la Familia Labalas.

De los cuatro sobresalen dos: Narcisse y Jude Célestin, del Partido Liga Alternativa por el Progreso y la Emancipación Haitiana, de corte nacionalista, que en las elecciones del año 2010 fue impedido de pasar por el veto de la comunidad internacional.

Célestin se perdió en los detalles. Acérrimo adversario de la presencia de la fuerza de las Naciones Unidas, MINUSTAH, que impone el orden precariamente junto a la débil Policía de Haití, se negó a reunirse con los diplomáticos ni con los jefes de la fuerza.

En la campaña electoral para las elecciones del domingo ha moderado su compostura aunque se ha mantenido lejos de los medios y más cerca de las bases. Su programa es igualmente demagógico y como los otros promete cielo y tierra.

Lavalas va dividido
La elección por parte del partido Lavalas de la doctora Narcisse, motivó la separación del político lavalasiano Moïse Jean Charles, el del verbo radical, que denuncia al “imperialismo” de los Estados Unidos y que se proclama a sí mismo como un rebelde.

El presidente Martelly, quien no puede postularse de acuerdo con la constitución, respalda al joven y poco experimentado pequeño empresario, Jovenal Moïse, que representa al Partido Haitiano Tek Kale, en un primero o tercer lugar según las encuestas.

La política de más sólida formación es la doctora Narcisse, quien se graduó de médico de la Universidad de Haití e hizo postgrado en la Universidad de Tulane, Nueva Orleans, con una escuela muy reputada en el mundo para enfermedades tropicales.

La doctora Narcisse tiene una larga carrera política junto a Aristide. Se le atribuye algún éxito en la lucha contra el SIDA, que causó una devastación en el país a principios de 1980 y que sigue sin control.

Ha sido promotora no solamente de la salud pública sino también de los derechos humanos y la igualdad de género.

A cuatro días de la elección los vaticinios son ominosos. En el fin de semana se produjo una balacera en el barrio Cité Soleil, el más empobrecido y grande de la ciudad de Puerto Príncipe, una guarida de hampones y bandidos con los cuales no puede ni la MINUSTAH ni la Policía.

El resultado fue la muerte a balazos de entre 15 y 19 personas. La situación es tan delicada en Puerto Príncipe que el pasado viernes numerosos policías marcharon por las calles del centro reclamando el cese de los crímenes, el bandidaje y pidiendo justicia para los uniformados asesinados.

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