Más de 400,000 personas ayudan sustento vendedores en calles SD

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SANTO DOMINGO. En algunas calles de Santo Domingo se pueden ver las más variadas ofertas de productos en ventas. Hay personas que aprovechan la gran cantidad de transeúntes que circulan por las principales vías de la capital para venderles, y así conseguir el sustento económico propio y, en algunos casos, el de sus familias.

De acuerdo con el estudio “Volúmenes de Tráfico Vehicular y de Personas en Puentes, D.N.” al Distrito Nacional entran 484,520 personas en día de semana promedio, las cuales provienen desde los distintos municipios que conforman la provincia Santo Domingo.

El estudio realizado por el Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) muestra también que 607,775 personas salen del Distrito Nacional en un día de semana promedio, lo que significa que esta gran cantidad de gente que se movilizan en desde y hacia la capital son la razón de existir de esos vendedores que, en algunos casos, llevan más de 25 años trabajando de manera informal.

Para Manuel Arturo Pérez la intersección de la avenida 27 de Febrero esquina Máximo Gómez, donde confluye una gran cantidad de vehículos diariamente, tanto del transporte público como privado, ha significado su principal fuente de producción por unos seis años. Ahí es donde se moviliza y algunas veces entra a las guaguas públicas que se paran en la esquina para vender las afeitadoras que carga en adentro de una bolsa plástica.

En esta intersección se puede ver la movilización de personas que venden lentes para la protección del sol, forros para celulares, tarjetas de llamadas, galleticas, helados, alcanfor, mentol, chicles, mentas, cepillos para dientes, esponjas para baño, agua y otras bebidas refrescantes.

En la calle Manuela Diez esquina Pimentel, en Villa Consuelo, se aaprecia la movilización de personas que venden guineos maduro, aguacates, coco de agua, “frío frío”, forros de celulares, motoconcho, entre otros productos.

El vendedor de coco de agua Juancito Pie, manifestó a Diario Libre que tiene 25 años vendiendo ese producto, y que prefiere ser dueño de su propio negocio, aunque fuese pequeño, a ser empleado.

Así como Pie, piensa una gran parte de los vendedores ambulantes, quienes prefieren soportar las partes negativas del oficio, tales como, días de lluvia, días feríados y simplemente “días malos de bajas ventas”, así como el hecho de no contar con un seguro médico”, antes que ir a ajustarse a horarios de oficinas.

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