Marco Rubio rompe su silencio y respalda a Ted Cruz frente a Trump

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Marco Rubio, el cubano-americano que se vio obligado a abandonar la carrera republicana hace un mes tras sufrir una dolorosa derrota en su estado, Florida, a manos de Donald Trump, ha roto su silencio con un apoyo explícito a Ted Cruz. No es una sorpresa, ni por la afinidad política, aunque se considere a Rubio algo más moderado que el ultra conservador senador por Texas, ni por la reconocida amistad entre ambos.

Pero la afirmación de Rubio en el programa televisivo de Mark Levin, una de las más prestigiosas voces de las célebres tertulias de la radio y la televisión conservadoras, supone un considerable refuerzo para la emergente campaña de Cruz: »Quiero que el nominado (republicano) sea un conservador, y ahora mismo el único que cumple ese requisito es Ted Cruz». Este miércoles, Rubio quiso matizar que sus palabras no deben interpretarse aún como un apoyo formal, el llamado »endorsement», que en la carrera electoral norteamericana cuenta con una especial puesta en escena. Pero todo apunta a que lo terminará materializando más adelante, probablemente en la recta final del proceso, previa a la convención republicana de julio.

Aunque el traslado al voto en la convención de los delegados que apoyan a un candidato no está nada claro cuando éste ya ha abandonado la carrera, especialmente a partir de una segunda votación, el pronunciamiento de Rubio puede ayudar decisivamente a que todos o la gran mayoría de los 171 que acumuló el senador por Florida antes de su retirada respalden a Ted Cruz en el congreso republicano. Para ello, el cristiano evangélico, que se disputa ya abiertamente con sus rivales, Trump y John Kasich, la voluntad de cada uno de los delegados no comprometidos, inició hace semanas el contacto con los alineados con Rubio. Toda prevención es poca, piensan en el equipo de campaña.

Además, el pronunciamiento del senador por Florida ha reavivado los rumores de que los dos senadores de origen hispano (Ted Cruz es hijo de un cubano y nieto de un español de Canarias), conformen un »ticket» electoral en el que Cruz sería candidato a presidente y Rubio, a vicepresidente. Como es sabido, es tradición que todos los nominados, cuando lo son o cuando aspiran a serlo, hagan público antes o durante la convención del partido quién les acompañaría como candidato al cargo de número dos del Ejecutivo de Estados Unidos.