Los lamentos en el cementerio de la Máximo Gómez no son solo por los difuntos

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Santo Domingo. Hay un hombre que ha sido sorprendido en varias ocasiones arrancando las varillas de las tumbas en el cementerio Nacional de la avenida Máximo Gómez , por lo que hombres que ofrecen sus servicio limpiando los mausoleos se lo entregan a las autoridades pero, al poco tiempo, es liberado y vuelve a saquear.

El campo Santo hoy, Día de los Difuntos, luce más animado porque particulares limpian las tumbas de sus parientes y el entorno, una obligación de la que, según afirman, las autoridades se han desentendido.

Contrario a ocasiones anteriores, no se observan brigadas del ayuntamiento y, como siempre, surgen las quejas por la inseguridad como quienes afirman que no se atreven a visitar el cementerio sin compañía.

Aunque en menor cantidad  que otros años, cientos acudieron hoy al cementerio más icónico de la ciudad para visitar las tumbas de sus parientes en este día. Pero los lamentos no son solo por los muertos.

Personas que ofrecen servicios particulares de limpieza mostraron al equipo de Listín Diario varias bóvedas que han sido profanadas por un hombre al que solo identificaron como “Recopiolo”.

Aseguran que esa persona abre las bóvedas para robarse las varillas y que ellos lo han capturado en varias ocasiones y entregado a las autoridades, pero luego lo dejan en libertad.

Entre quejas, por el abandono en que se encuentra el cementerio, distintas personas limpian las tumbas,  encienden velas y oran por el descanso de sus parientes. Mientras que, en la explanada frontal, el padre Wilfredo Montaño, de la parroquia de Capotillo, oficia una misa.

Juan Manuel Pérez, quien visita la tumba de su padre cuatro veces al año, asegura que el mantenimiento de las bóvedas ha pasado a ser responsabilidad de los dolientes, ya que las autoridades solo les interesa la posición y no las responsabilidades que implica.

En tanto que Julián Herrera  dijo que él es quien da mantenimiento a las tumbas de su padre y su tío, y supervisa que los objetos que tiene allí no sean robados.

Laura Zapata acudió junto a su cuñada Elena Carpio a visitar la tumba de su madre y dijo que cada vez que puede acude al cementerio, pero acompañada de otra persona por temor a ser atracada.

Ventas al mermado

Anola Rosario es vendedora de flores en este  cementerio desde hace 20 años y contó a Listín Diario que sus ventas han bajado. “El año pasado a esta hora (11:00  AM) ya yo tenía alrededor de cinco cubetas de flores vacías y hoy solo he vendido algunas flores”.

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