Lino Rivera, gran favorito para llevarse el dirigente del año

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SANTO DOMINGO. El Licey es fiel ejecutor de la regla no escrita del béisbol dominicano que establece que el primer movimiento a realizarse cuando hay que mejorar el rumbo es cambiar el dirigente, ya que “no se pueden sustituir 25 peloteros”.

Desde Rafael Landestoy en la 2006-2007, ningún dirigente que ha comenzado una campaña la ha terminado al frente del conjunto, y el último que superó la serie regular sin ser echado fue Tim Tolman, quien agotó la paciencia de la directiva en plena serie final ante las Águilas (2007-2008).

De ahí que, mientras a muchos liceístas regresar a la postemporada con la posibilidad de no tener a las Cuyayas en esa etapa les alegra la vida, para Lino Rivera terminar la primera fase al frente del club es ya meritorio.

En una campaña en la que sólo Leones y Tigres han mantenido sus dirigentes, en la que hasta Félix Fermín perdió el puesto, y puede quedarse fuera del round robin por primera vez, Rivera sale con grandes posibilidades de llevarse el premio al Dirigente del Año.

A la fecha, el otro competidor es Luis Rojas (Escogido), que llega a la jornada de hoy con un empate asegurado en el cuarto lugar, en el peor de los casos. Es un torneo en el que por vez primera un asistente sustituye al mando de un equipo a dos dirigentes, en el caso de Mendy López, y en el que hasta el dirigente campeón (Audo Vicente) perdió el encanto.

Desde que Manny Acta lo consiguió en la zafra 2003-2004, ningún otro estratega azul ha sido elegido en la premiación oficial de la Lidom, que organiza Producciones Apolo, y que escogerá a los ganadores el próximo lunes en el restaurante Hooters de Acrópolis Center.

Enemigo del toque, amante del corrido y bateo, de las bases robadas y creyente en la teoría del zurdo contra zurdo cuando el juego madura, Rivera ha devuelto la alegría a una afición que casi se desconecta del béisbol invernal a mediados de diciembre pasado, salvo por la presencia de su principal contendiente (Águilas) en la postemporada, cuyos resultados importan tanto a los añiles como los suyos.

Mientras los Toros han ejecutado 22 toques de sacrificio, el Licey apenas lleva cinco, el que menos, de acuerdo con beisboldata.com.

Los añiles lideran el departamento de robos (48), manufactura de carreras (207) y extrabases (113), ingredientes perfectos para poder mirar a la distancia la agonía que se vive en la parte baja de la clasificación.

Rivera, primer boricua en dirigir a los Tigres desde Óscar Rodríguez en 1953, ha maniobrado para mantener el control de un camerino repleto de promesas con veteranos.

Además de lo estratégico, la fluidez de la comunicación ha sido su gran aliado. Todos los días reúne al grupo, incluyendo alrededor de 15 minutos con el abridor del día para culminar la estrategia.

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