Las naciones caribeñas luchan por diversificarse

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Quizás sean famosos por sus atractivos para los turistas, pero muchos países caribeños ahora se muestran reticentes a definirse a sí mismos como simples destinos vacacionales. Después de haber sufrido por la excesiva dependencia del turismo como motor económico, están adoptando el objetivo de la diversificación económica. Sin embargo, hasta qué punto lo están adoptando es discutible.

La crisis financiera mundial afectó mucho a los países caribeños, pero también dio algunas lecciones útiles. La cercanía y la estrecha vinculación con la economía estadounidense implican que cualquier mal tiempo procedente de su gran vecino del norte tiende a desatar una tormenta en el Caribe. Y para complicar más las cosas, muchas economías caribeñas están dominadas por el turismo, los servicios financieros y los bienes raíces, los cuales son especialmente sensibles a la crisis económica.

El rendimiento de la IED de la región ha sido irregular en los años posteriores a la crisis. Después de recuperarse en el año 2011, en línea con los flujos mundiales de IED, el número de proyectos y la inversión de capital disminuyeron en 2012. Han sido irregulares desde entonces.

La crisis y sus dolorosas secuelas pueden haber convencido a muchos gobiernos caribeños de los méritos de la diversificación y el peligro de depender de sectores volátiles. Pero no todos, ni siquiera la mayoría, han mantenido esfuerzos concretos para aprovechar nuevas fuentes de inversión, aumentar la capacidad de los sectores más duraderos y diversificar sus economías.

EEUU aún se erige como el país de origen de la inversión en la región. Del total estimado de US$37.7 mil millones invertidos en el Caribe en proyectos totalmente nuevos desde comienzos del año 2009, US$8.3 mil millones provinieron de EEUU. Todo esto según fDi Markets, un servicio de datos del Financial Times que monitorea las inversiones en nuevas instalaciones. De 474 proyectos, 166 se originaron en EEUU.

Pero más recientemente ha surgido un nuevo país de origen, lo cual sugiere que los esfuerzos por atraer inversiones asiáticas han dado algunos frutos. Desde enero de 2012 hasta finales de 2015, la mayor fuente de inversiones de capital totalmente nuevo ha sido China, la cual aportó US$2.6 mil millones en comparación con los US$2.5 mil millones que aportó EEUU.

Sin embargo, esta gran cantidad proveniente de China llegó en forma de solamente cuatro proyectos, mientras que las compañías estadounidenses colocaron 51 proyectos durante el mismo tiempo. Al parecer los inversionistas chinos gastan en grande, pero sólo en sus pocos proyectos favoritos.

A nivel sectorial, han ocurrido pocos avances en los esfuerzos por expandirse más allá del turismo. Los datos de 2009 a 2015 muestran que el sector de las comunicaciones — un sector popular en el Caribe, conforme la región intenta mejorar la infraestructura de las tecnologías de información y comunicación (TIC) y la conectividad — fue el principal destino de la inversión de capital.

Pero en un período más reciente, de 2012 a 2015, la hotelería y el turismo vuelven a ser el sector que atrae más inversión, seguido por el siempre voluble sector de los bienes raíces.

Las comunicaciones siguen siendo parte importante de la mezcla, pues ocupan el tercer lugar en inversión de capital y el cuarto en número de proyectos.

Pero tendrá que haber mucha más inversión extranjera en otros sectores — específicamente, el transporte y la logística, la manufactura, la agroindustria y la energía, así como los bienes de consumo y la electrónica — antes de se pueda construir una base más sólida a prueba de recesiones. La energía alternativa está mostrando cierta promesa como un sector de inversión en ciernes.

Pocos o ninguno de los países de la región tienen lo que podría considerarse carteras verdaderamente diversas de inversiones en nuevas instalaciones.

El estado libre asociado de Puerto Rico se destaca, al menos, en las valoraciones del sector. A pesar de sus problemas económicos y fiscales, Puerto Rico posee un sector farmacéutico bien establecido (su principal sector en inversión de capital en los últimos años), pero también atrae bastante inversión extranjera directa hacia los servicios empresariales, el software y la tecnología de la información, el transporte y los dispositivos médicos, entre otros sectores.

En conjunto, su distribución sectorial es saludable y es sin duda el más diversificado de los países caribeños en términos de IED. Sin embargo, se ha enfocado casi exclusivamente en una fuente de inversión, pues EEUU es, en gran medida, su mayor inversionista interno. Por supuesto, esto no ha evitado que la isla acumule un nivel inmanejable de deuda y un vergonzoso impago, por lo que no se puede colocar en un pedestal muy alto. Pero los problemas que provocaron el impago no estuvieron relacionados con la IED y al menos cuenta con una serie de sectores que ayudarán en una recuperación.

Los habitantes de las islas vecinas aún no pueden decir exactamente lo mismo; pero al menos muchos de ellos se han dado cuenta del lado oscuro de tener una economía que se enfoca demasiado en la diversión al sol.

Courtney Fingar (c) 2016 The Financial Times Ltd. All rights reserved

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