Costa Rica recurre a China para reducir déficit

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La nación latinoamericana intenta venderle bono de US$1 mil millones a China. A pesar del titubeante crecimiento chino, Costa Rica está intentando recurrir a China para reducir un déficit cada vez mayor en sus cuentas públicas, a medida que comienza las conversaciones acerca de la venta de un bono de US$1 mil millones.

Los productores de productos básicos en América Latina durante mucho tiempo han considerado a China como un aliado con mucho dinero, y Costa Rica espera emular a Venezuela y Ecuador, los cuales han asegurado financiamiento chino este año conforme se enfrentan a la caída del precio del petróleo.

“Todos estamos en las etapas iniciales de las negociaciones”, dijo el presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, al Financial Times en Nueva York.

José Francisco Pacheco, ministro interino de hacienda, dijo que también se estaban efectuando conversaciones para garantizar otros US$1 mil millones en fondos de contingencias — la mitad procedente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la otra mitad del Banco Mundial.

Los lazos costarricenses con China se han fortalecido desde 2007, cuando el país latinoamericano cortó relaciones con Taiwán y estableció relaciones con Beijing. Beijing recompensó esa decisión mediante la compra de US$300 millones en bonos a una tasa de interés preferencial del 2 por ciento. La deuda soberana de Costa Rica fue reducida a la categoría de basura el año pasado, y el nuevo bono nuevamente tendría una tasa favorable.

El Sr. Solís, quien estaba intentando estimular la inversión, se refirió a China como “un socio estratégico”. Beijing está construyendo una importantísima carretera que une la capital con un puerto para contenedores en Puerto Moín para duplicar la capacidad del mayor exportador de piña del mundo. El Sr. Solís visitó China este año y ambas naciones acordaron establecer un área económica especial en Costa Rica para la inversión china y para “promover la creciente presencia china en la región”.

Las conversaciones acerca del bono llegan en momentos en que el gobierno intenta recortar el déficit fiscal de Costa Rica en 3.5 puntos porcentuales en los restantes dos años y medio de la administración del Sr. Solís mediante una radical reforma fiscal que tiene como propósito revisar el impuesto sobre el valor añadido y limitar el gasto en pensiones. Se proyecta que este año el déficit alcance el 6.5 por ciento del producto interno bruto (PIB), dijo el presidente, mientras que la evasión fiscal representa aproximadamente el 7 por ciento del PIB.

“La reforma fiscal es nuestra prioridad”, dijo el Sr. Solís. Pero una venta de bonos podría darle “un fuerte impulso a la economía”.

El BID y el Banco Mundial están presionando para que avancen las reformas, pero Risa Grais-Targow, de la consultoría Eurasia, prevé un camino difícil en el congreso controlado por la oposición. Se proyecta que el déficit de 2016 suba hasta el 6.9 por ciento, lo cual, para la oposición, “se queda corto como esfuerzo bienintencionado para controlar el gasto”, dijo la Sra. Grais-Targow en una nota.

La economía costarricense, la cual se espera crecerá a una tasa del 2.5 por ciento este año, aún está sufriendo por el cierre de la división de manufactura de Intel, la cual la compañía de semiconductores transfirió a China, Malasia y Vietnam en el año 2014, provocando la pérdida de 1,500 empleos. Ahora los dispositivos médicos son una parte muy importante de las exportaciones del país centroamericano.

El “horrible” clima del año pasado también destruyó un 20 por ciento de la cosecha de plátano y redujo las exportaciones de piña, añadió el Sr. Solís. Sin embargo, las lluvias llenaron los embalses, ayudando al país a generar toda su energía a partir de fuentes renovables durante los pasados seis meses.

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