Se va el Tiempo y la Vida

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Bienestar Personal

Por: Osiris Disla Ynoa, M.A

Las Sagradas Escrituras, expresan en Eclesiastés capítulo 3, la más popular expresión entre los hombres y mujeres simples mortales, ¨todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora¨.

Las actividades más comunes que presenta la biblia, representan un conjunto de ocupaciones diarias que abarcan todo el accionar de la vida común de un ser humano consciente, incluso, de aquel que no tiene conciencia. Esas actividades son: Tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado, tiempo de matar y tiempo de curar, tiempo de destruir y tiempo de edificar, tiempo de llorar y tiempo de reír, tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar, tiempo de esparcir piedras y tiempo de juntarlas, tiempo de abrazar y tiempo de abstenerse de abrazar, tiempo de buscar y tiempo de perder, tiempo de guardar y tiempo de tirar, tiempo de rasgar y tiempo de coser, tiempo de callar y tiempo de hablar, tiempo de amar y tiempo de aborrecer, tiempo de guerra, y tiempo de paz.

Varias obras de ellas, llaman una atención que pudiera provocar el análisis profundo de las personas involucradas en las actividades de la vida, como son ¨Tiempo de nacer y tiempo de morir¨ en el versículo 2, y es muy lógico pensar, que aún los vivos están en su primer tiempo, hasta que llegue la muerte, en el primer caso sobre el nacimiento, se puede medir  con exactitud, hora, día y año, ¡pero sobre  la muerte no! lo que obliga a repensar nuestras actuaciones diarias.

Lo más importante, es la expresión del versículo 4 del capítulo 3, del libro de Eclesiastés, que dice que hay ¨ tiempo de reír y tiempo de Llorar¨ es posible que por el momento los seres vivos estén en su ¨ tiempo de reír¨ ignorando en su totalidad el ¨tiempo de Llorar¨ que es también, el de la soledad amarga y el de la necesidad de Dios y su protección.   

Por el momento mientras los hombres y mujeres viven y ríen en el mundo de los vivientes, se hace necesario saber que los demás seres humanos de su alrededor,  son hechos a la imagen y semejanza de Dios y por lo tanto, merecen el mayor aprecio y consideración y entre esos seres humanos están, la familia, la cual merece apoyo, protección, solidaridad y comprensión, pero sobre todo acercamiento continúo, para evitar la dispersión o disolución de la misma, de esta manera el tiempo entre los vivos seria menos preocupante. 

Es necesario saber y recordar, lo pronto que ¨se va el tiempo y la vida¨, y con ellos, se lleva los recuerdos,  los sinsabores, las riquezas, las funciones, los lazos familiares y de amistad, el odio, el rencor, la arrogancia y el cuerpo mismo, siendo el destino final del cuerpo un lúgubre epitafio de la tumba fría,  y del alma, quizás armenia y paz o tal vez, calor insaciable y desasosiego eterno. Ante esta realidad ¨ hay  que cambiar el ritmo de la  vida para bien¨ para que se cumpla en ti, el versículo 1 del capítulo 12 de Eclesiastés que expresa ¨Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas; No tengo en ellos contentamiento¨.

 

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