En un momento de alta tensión durante la audiencia preliminar del caso “Jet Set”, el magistrado Raymundo Mejía, del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, se vio en la necesidad de intervenir para mantener el orden y la solemnidad del proceso penal.
El incidente se produjo cuando una de las querellantes, la diputada Lidia Pérez, hermana del fenecido Rubby Pérez, reaccionó de forma emocional y verbal contra la defensa de Antonio y Maribel Espaillat, llegando a llamarlo abogados del diablo. Ante esto, el magistrado Mejía fue enfático en que la justicia debe impartirse en un ambiente de respeto, independientemente de la naturaleza de los delitos que se juzguen.
«Esto es un proceso penal, no un escenario de ataques»
El juez interrumpió la sesión para exigir calma y respeto hacia todos los actores del proceso, incluyendo a los abogados defensores.
“Esto es un proceso penal. Aquí no vamos a permitir que se le falte el respeto a nadie absolutamente. Sabemos que hay muchas emociones, pero vamos a llevarlo en paz”, expresó el magistrado.
El juez Mejía fue firme al señalar que no tolerará interrupciones ni ataques personales: “No lo vamos a permitir a ella ni a nadie”, puntualizó, ordenando un momento de calma para que la persona involucrada se serenara o abandonara la sala, asegurando así que el derecho a la defensa y el protocolo judicial no se vean vulnerados por desbordamientos emocionales.
“Este tribunal no evalúa responsabilidad penal. El tribunal no va a determinar si esos señores son culpables o no. En la audiencia preliminar se evalúa la suficiencia de la acusación basada en las pruebas y cualquier cuestión incidental que surja”, aclaró el magistrado.



