Clinton gana entre los votantes blancos con educación universitaria

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La demócrata lidera entre las fuentes tradicionales de apoyo republicanas.

Pat Biswanger, una abogada de los suburbios del oeste de Filadelfia, ha sido contribuyente y activista del partido republicano durante el último cuarto de siglo. Sin embargo, en las elecciones presidenciales de este año, esta abuela planea votar por la demócrata Hillary Clinton, y está organizando su propia campaña junto con sus amigos conservadores en nombre de la tan vilipendiada ex secretaria de estado.

“Hillary Clinton es probablemente la persona más escrutada, investigada y escarnecida sobre la faz de la tierra de los últimos 25 años”, declaró la Sra. Biswanger, quien apoyó al gobernador de Ohio John Kasich durante las elecciones primarias republicanas. “Todo el mundo ha estado tratando de acusarla de algo y nunca han encontrado nada. Incluso lo de los correos electrónicos no es gran cosa”.

Sin embargo, esta sexagenaria graduada de la Universidad de Pensilvania — donde el candidato republicano Donald Trump acudió a la escuela de negocios — es mucho más que una desertora republicana. Ella es parte de un inusual movimiento dentro de la campaña de este año que remarca hasta qué punto la candidatura presidencial del Sr. Trump está cambiando drásticamente la política estadounidense.

Si una multitud de encuestas realizadas durante los últimos meses son válidas, la Sra. Clinton está a punto de convertirse en el primer candidato presidencial demócrata desde 1952 — cuando los datos fueron recopilados por vez primera — en ganar entre los votantes de raza blanca con educación universitaria como la Sra. Biswanger.

Tradicionalmente, los votantes de raza blanca con educación universitaria han representado a los estadounidenses del tipo de clase gestora de cuyo apoyo han dependido los republicanos desde la Segunda Guerra Mundial. Según los datos de las encuestas de salida, en 2012 el republicano Mitt Romney obtuvo a nivel nacional el apoyo del 56 por ciento de los votantes de raza blanca con una licenciatura u otro grado universitario superior, mientras que el presidente Barack Obama obtuvo el 42 por ciento.

Pero este año las encuestas indican que la Sra. Clinton está ganando entre esos votantes tanto a nivel nacional como en estados importantes tales como Pensilvania, de donde proviene la Sra. Biswanger.

Una encuesta del Washington Post/ABC publicada esta semana reveló que la Sra. Clinton cuenta con un margen de ventaja de 53-37 por ciento sobre el Sr. Trump entre los graduados universitarios de raza blanca en el estado clave de Virginia, un grupo entre el que el Sr. Romney llevaba una ventaja de 54-44 por ciento en 2012. Según un sondeo de Quinnipiac, la Sra. Clinton está ganando por un margen de 58-33 por ciento entre los graduados universitarios de raza blanca de Colorado — otro estado que hace apenas unas semanas parecía estarse encaminando hacia una reñida contienda — con ocho de cada 10 personas de ese grupo declarando que tienen una opinión desfavorable del empresario neoyorquino convertido en populista económico.

Estas cifras remarcan los riesgos involucrados en la estrategia de esta semana del Sr. Trump de reorganizar su equipo de campaña de una manera que los republicanos convencionales — quienes quieren que él modere su retórica e intente atraer a los votantes centristas — interpretan como un desaire.

El Sr. Trump y su nueva directiva de campaña parecen empeñados en amplificar la provocación antiinmigrante y el nacionalismo proteccionista que le ayudaron a asegurar el apoyo de los votantes de la clase trabajadora durante las elecciones primarias republicanas, pero esa parte del electorado está disminuyendo. Además, el ‘cortejarlos’ parece estar ahuyentando a una de las fuentes de apoyo más históricamente fiables del partido republicano en la creciente población de votantes blancos con educación universitaria.

Según William Frey, un demógrafo de la Brookings Institution, las elecciones de 2012 constituyeron la primera vez en la historia de EEUU en la que los votantes de raza blanca con una educación secundaria o de un grado académico menor no representaban una mayoría de los votantes elegibles. Este año, el grupo representa sólo el 45 por ciento del electorado.

Esta tendencia también se está acelerando. Alrededor del 70 por ciento de los 3 millones de estadounidenses que se graduaron de la escuela secundaria en 2015 se inscribieron en un instituto de educación superior o en una universidad. En 1980, menos del 50 por ciento lo hizo. Según los cálculos del Sr. Frey, la porción de votantes blancos con educación universitaria en la población elegible resultante ha ido en aumento en un punto porcentual durante cada una de las últimas cuatro elecciones presidenciales, razón por la cual este año conforman una cuarta parte de los votantes elegibles. Mientras tanto, la participación de los votantes con educación secundaria ha estado cayendo en proporción de tres puntos porcentuales por elección durante el mismo período.

De acuerdo a lo expresado por el Sr. Frey, una gran parte de la oscilación de este año hacia la Sra. Clinton entre los votantes con educación universitaria parece estar ocurriendo entre las mujeres que esperan elegir a la primera presidenta de EEUU. Sin embargo, incluso para muchas mujeres educadas, una de las motivaciones para votar por la ex primera dama se ha convertido en querer detener al Sr. Trump.

Sarah Asby — una gerenta de 38 años de edad en una empresa de juegos de computadora en Carolina del Norte — apoyó al autoproclamado socialista Bernie Sanders durante las elecciones primarias demócratas, y renuentemente va a votar por la Sra. Clinton.

Ella está convencida de que el sistema político está averiado, pero ha elegido rechazar lo que según ella es una aterradora candidatura por parte del Sr. Trump.

Para Pat Biswanger la inquietante pregunta es si, después de esta elección, los republicanos podrán contar nuevamente con su apoyo durante una campaña presidencial.

Ella se mantiene fiel a su partido local. “Donald Trump no ha cambiado eso”, declaró ella. “Pero este año ha hecho que me pregunte cómo el partido republicano va a recuperarse de esto a nivel nacional y si alguna vez volverán a tener un candidato que me llamará la atención”.

Por Shawn Donnan (c) 2016 The Financial Times Ltd. All rights reserved