Auditoria Educativa en las Universidades Superiores

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Por.  Osiris Disla Ynoa, M.A  

Una Auditoria Educativa, es el proceso de medición de la calidad educativa, su eficacia y posibilidad de mejora para el desarrollo futuro de una institución, sirve para evaluar los estándares de calidad que se ejecutan hasta el momento, e incluye la evaluación del proyecto curricular aprobado hasta cierto tiempo.

Muchos especialistas en educación media y superior,  califican la auditoria educativa, como una herramienta de control de la gestión educativa, que casi siempre se aplica como un visor de la capacidad administrativa de un centro escolar, sea de media o de educación superior.

En la actualidad no solo se busca tener calidad educativa, sino evaluar si las metas educativas trazadas se han alcanzado, sobre todo en el plano de la educación superior, donde cada día la situación es más incómoda, a consecuencia del desarrollo de la tecnología y ahora en cualquier aula de clase hay estudiantes que dominan más conocimiento que el mismo instructor.

En los procesos educativos superiores, tanto en las universidades de gestión administrativa privada e inclusive la universidad del Estado UASD, debe con carácter de urgencia haber una evaluación, ya que no es posible que a esta altura del juego educativo, todavía existan maestros y maestras con las misma forma de enseñanza de hace 40 años, estudiantes que se retiran de manera masiva, aulas que se quedan vacías, secciones que se llenan con otros maestros desde la apertura del ciclo,  por miedo al método del maestro o por falta de control de asistencia, provocando el retiro y atraso estudiantil, ya que hay estudiantes que tienen años retenidos en el seno de las universidades,  por no haber aprobado las asignaturas de matemática, física, química, francés, entre otras asignaturas, que casi siempre no guardan ninguna relación con la carrera que estudian y ejercerán  y  por falta de flexibilidad o  control docente.

Las épocas cambian y los maestros deben sujetarse a los cambios, las quejas suenan hasta el cielo, de profesores que no tienen un método adecuado y en las universidades le permiten reprobar a los estudiantes de manera masiva, en asignaturas que no son básicas de su conocimiento futuro, por lo que Muchos se preguntan, ¿Cómo es posible que un maestro se quede con 10 estudiantes de un grupo de 60 y que de esos 10, solo aprueben 2? Es evidente que la dirección de la Escuela cualquiera que sea, que permita esa situación,  no cumple con su función, entre las cuales están,  velar por el método de clase, no para intervenir en el, sino para medir los resultados, pues la Dirección de la Escuela, no debe intervenir en la cátedra o en la aplicación del método o entrega final de la calificación individual, pero si debe evaluar  el resultado final colectivo.   

El control del registro educativo, es a decir de especialistas en el tema,  lo que determina el éxito de una universidad  de educación superior para el futuro, esto implica que el docente pueda publicar las calificaciones a tiempo, pues de lo contrario, los estudiantes seleccionan nuevas asignaturas sin tener proyectadas las anteriores, provocando un verdadero desastre en la violación de prerrequisitos, situación que conlleva, por cada asignatura no proyectada, la perdida de varios periodos de clase, porque como es sabido, no se pueden dar matarías que sean   pre-rrequisito  de la otra en un mismo periodo educativo, así que, la falta de publicación de notas en el plazo señalado en el calendario académico, implica la pérdida del derecho del docente a seguir en la institución, como sanción rígida de cumplimiento de la auditoria educativa, situación que no debe ser escondida, sino ponérsela a conocimiento al mismo docente de manera inmediata, para que modifique su conducta o sea sustituido.

En universidades de reglamentaciones de rígido cumplimiento, como el caso de la Estatal UASD, por el tema de la autonómica educativa, económica y financiera y por el fuero total de libertad, la aplicación de las reglas educativa es más difícil, debido a que sus autoridades son elegidas del proceso político educativo y casi nadie quiere chocar con los maestros, sin embargo, alguien tiene que hacer valer las normas y sentar precedentes históricos, no en perjuicio de los docentes, sino, en beneficio de la institucionalidad, es decir, salvar la academia del derrumbe futuro, por falta de poder competir con las universidades privadas, en temas tan importantes como, controlar el accionar de los docentes, vigilar la publicación de notas a tiempo, la puntualidad de inicio de clase,  controlar los estudiantes, así como el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Los intereses personales de los docentes, no son siempre los de la academia, razón por la cual, una buena gestión debe implicar siempre, buen trato para los maestros por su alta investidura, pero también el control de los procesos en los cuales ellos son protagonistas, como es el caso, de la docencia en aula, su presencia en la hora señalada, la publicación de la calificación final en tiempo hábil, el trato a los estudiantes, entre otros valores que la auditoria educativa pudiera tomar en cuenta.

Si los estatutos o reglamentos otorgan gran poder a los docentes, como el caso de la universidad estatal UASD, aun así, el control no se debe perder, pues de él depende que la academia viva por más años que los que tiene su existencia, lo que implica que los directores de escuelas con la supervisión de los decanos de facultades, están en la obligación de vigilar los maestros y maestras cuyas aulas se quedan vacías y sobre todo, cuando estos hacen alarde de que en sus aulas todos se retiran, sin que esto le traiga la más mínima consecuencias educativa.

Se habla mucho de austeridad económica en la academia, pero ¿Cuánto se pierde cuando un estudiante se retira forzosamente, por el mal método, el aula se queda vacía  o son reprobados de manera masiva? Eso implica tener que ver ese estudiante por mucho más periodos educativos, cuando era posible solucionar ese problema, claro esto no aplica a los estudiantes que no cumplen con su asignación o no han entendido que deben estudiar para aprobar la asignatura.

Otros docentes son especialistas en aumentar el periodo de clase más allá de lo que establecen las reglas del calendario académico, extendiendo sus docencias, hasta un mes por encima del plazo de cierre, lo que  produce como resultado, la publicación tardía de las calificaciones y el cambio  obligado en la agenda de los estudiantes y de igual forma, cambian los horarios, a horarios más favorables para su persona, sin autorización de las autoridades, provocando un verdadero caos. Es entendible que esta situación debe tener la atención prestada de la dirección, para su corrección inmediata.

El método de un maestro, no siempre debe ser cuestionado, si el resultado final es más o menos considerable, pero si el método es excluyente, reprovativo, o abusivo en los excesos de tareas y asignaciones de imposible cumplimiento, entonces  debe ser  vigilado de urgencia.

En algunas academias, son famosos por años los docentes, que reprueban de manera masiva  a los estudiantes, a otros las aulas se le quedan vacías, por lo que, llegó la hora de limpiar sin contemplación, por el bien de las sociedades futuras, pues como se ha dicho en el refrán popular ¨árbol que crece torcido, nunca sus ramas endereza¨.

Tienen las Facultades y Escuelas  la oportunidad más sonora, para producir el desarrollo sostenido de su educación, pero para ello, deberán saber qué sino existen controles, tampoco existe gestión que  exhibir, por lo que llegó la hora de pensionar y salir de aquellos docentes que se muestran cansados, olvidadizos e incumplidores de los procesos educativos, pues a la larga de no corregir estas situaciones; 

¨todos seremos los grandes perdedores¨

  

 

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