Uso indebido a las Clases Virtuales  

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Por: Osiris Disla Ynoa, M.A

A manera de preámbulo se debe establecer, que las clases virtuales en el sistema de educación superior dominicano no son nuevas, es decir, hace años universidades como la Félix Adam (UNEFA) y otras universidades dominicanas, ya contemplaban este plan de estudio en línea, pero no es sino a partir del año 2019, a la llegada de la enfermedad mundial, covid-19, que luego de convertida en pandemia, fue necesario que el sistema educativo dominicano buscara una salida urgente para poder mantener en las aulas, aunque sean virtuales, a miles y miles de estudiantes, sobre todo de la educación superior. 

Como en el mundo de Dios hay de todo, también hay malos estudiantes en casi todos los planteles de las universidades dominicanas, los cuales sabiendo que debían seguir estudiando, aprovecharon esa oportunidad para colarse en el sistema educativo virtual, sin tener conocimiento, ni siquiera de lo que representa una o en materia de informática virtual, es decir, sin pericia, sin experiencia, sin internet, sin un dispositivo adecuado para tales fines, en definitiva sin interés, pero si con un deseo enorme de boicotear e interrumpir  las clases. 

Según observadores de la buena marcha de la educación virtual a distancia, en los centros educativos universitarios, el 35% de las clases son boicoteadas por estudiantes, sin interés, sea por inasistencia o por su insistencia en producir daños directos con sus dispositivos dañados o no aptos para tales fines docentes.

Estos observadores identificaron la necesidad de un reglamento urgente del Ministerio de Educación Superior, y de las universidades con sus respectivos consejos académicos, para reglar las inconductas educativas que serán referidas a continuación y que en nada difieren de un estudiante que en medio de una clase presencial se ponga de pie y empiece a vociferar perturbando la docencia completa, esto es lo mismo que un micrófono dañado o un dispositivo molestoso.

Forma de vestir

Se ha convertido en una verdadera pandemia los estudiantes tomando docencia, hasta desnudos y esto en muchas universidades, sin ningún tipo de solemnidad y en tono de burla, hasta haciendo sus necesidades en el baño o con su pareja y esto es sencillamente inaceptable y ni hablar de la terminología que se sueltan de sus bocas y son escuchadas por maestros y alumnos. Esta situación en la primera problemática que se debe arreglar para que el sistema virtual tenga buen final y establecer la exigencia de una buena vestimenta para la clase, con sanciones de suspensión de la clase para aquellos que no acaten las reglas.

Uso de dispositivo 

Esto es algo inédito en clases, pues algunos estudiantes insisten en la necesidad de estudiar, pero a su vez no tienen computadora, de ningún tipo, ni un teléfono inteligente, pues algunos se intentan conectar en el celular del vecino, y son estos mismos estudiantes sin éxito ni cumplimento, que luego alegan que desean notas de 90 a 100 puntos en la asignatura. El uso obligatorio de un buen dispositivo debe ser pre requisito para poder ingresar a una universidad a estudiar de manera virtual. 

Micrófonos dañados. 

Un gran número de estudiantes tienen los micrófonos de sus dispositivos dañados, entiéndase computadora, teléfonos y otros, y desde allí ingresan a clases, solo con el  objeto de quedar presente y que el profesor tenga que suspender la clase por la interrupción del micrófono, estos no saben apagar el micrófono, no lo saben prender, no saben expresarse, en definitiva son un verdadero problema para toda la clase o por el contrario el sonido de unos perros, gatos, puercos, vacas, caballos, niños, gritos o la guagua anunciadora  tiene más resonancia en la clase que la docencia en sí.  La sanción debe ser ejemplar, aunque sea la suspensión de las asignaturas que está cursando para que evitar que el sistema virtual fracase en su totalidad.

Conexión a internet.

A esta altura de juego en el sistema virtual algunos estudiantes entienden que los maestros deben ser flexibles con ellos, porque “según ellos” “son tan pobres que no tienen la forma de conectarse a internet”, y cuando se conectan duran tres horas para que se comprenda un palabra de la que expresan en la clases, porque no tiene buena conexión, sea por el pueblo donde viven o por la compañía de internet que le presta ese servicio, estos son los primeros que hay que suspender de la clases, porque la educación no es un juego de niño, ni una burla, educación es solemnidad, y aprendizaje en un ambiente sano, no esa tortura a que algunos estudiantes someten la clase. El reglamento debe contemplar sanciones drásticas para los estudiantes que a sabiendas de que tienen clases que se aproximan no hacen las diligencias para conseguir buena conexión, es decir estos no deben aprobar la asignatura, debe ser reprobada, previa advertencia se su situación educativa. 

Conexión sin participación

Pareciera una locura afirmar que un porcentaje entre 20 a  25% de los participantes de una clase , se conecta desde sus dispositivos, pero siguen en sus actividades comunes, por eso al ser llamado para que participen, o están manejando un pasola, un carro, un avión, o están haciendo actividades ajenas a las clases, de ahí que se le llame y no contestan, una especie de estafa educativa, realizada a través de un dispositivo electrónico, si bien es cierto que las clases se pueden tomar de cualquier lugar hay que advertir por necesidad que la hora de la clase debe ser sagrada, un espacio para aprender, razón por la cual los estudiantes que aparecen conectados, sin contestar ni participar  deben ser reprobados de inmediato y advertidos sobre su situación educativa. 

Mal uso de los grupos de WhatsApp

Los grupos de WhatsApp, después de la pandemia, se han convertido en una verdadera bendición de Dios para mantener localizados a los estudiantes por secciones, pero a la vez son un tortura muy cruel, con la participación de algunos estudiantes cuyo único intelecto que pueden manifestar de manera pública  es el chisme y la disensión, el abuso de envió de mensajes indebidos y el  caos de los grupos, por eso cualquier universidad la ponen de cabeza, si permiten la masificación de grupos de WhatsApp, no autorizados o vigilados por cada escuela, por lo menos los grupos oficiales, en definitiva sobre este particular un grupo de WhatsApp que se hace con estudiantes de la universidad, debe estar manejado por personas sanas mentalmente, autorizados  y los grupos por clases deben estar administrados por los docentes o quienes estos señales  a tales fines. 

 

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