El Gobierno de Cuba reafirmó este sábado su firme rechazo a negociar con Estados Unidos cualquier tipo de reformas políticas o económicas, en medio de una creciente presión por parte de Washington, que incluso ha dejado entrever la posibilidad de recurrir a la fuerza.
La postura fue reiterada por el canciller Bruno Rodríguez durante un encuentro internacional celebrado en La Habana, donde más de 700 sindicalistas, dirigentes de izquierda y activistas se dieron cita con motivo del Primero de Mayo, en un ambiente marcado por advertencias sobre una eventual agresión estadounidense.
Rodríguez dejó claro que el modelo político y económico de Cuba no está, ni estará, sobre la mesa en los intercambios con Estados Unidos. Según expresó, ningún asunto interno relacionado con el pueblo cubano o su proceso revolucionario forma parte de las conversaciones bilaterales.
El Gobierno cubano sostiene que estos temas son innegociables, al considerar que pertenecen exclusivamente al ámbito de su soberanía nacional. En ese sentido, el canciller fue enfático al afirmar que jamás discutirán con Washington cuestiones vinculadas a la independencia y la autodeterminación del país.
Asimismo, lanzó una advertencia directa al Gobierno estadounidense, instándolo a no subestimar el sentimiento nacionalista ni la reacción popular ante un posible ataque. Aseguró que, de producirse una agresión, Cuba se convertiría en un escenario de resistencia total.
“Cuba se defiende con ideas y también está dispuesta a hacerlo con las armas”, advirtió Rodríguez, al tiempo que subrayó que el país actúa con responsabilidad ante el complejo escenario internacional.
Indicó además que, aunque la isla se prepara para cualquier eventualidad —incluida una posible acción militar directa—, confía en que prevalezcan la sensatez y el sentido común antes de que se desate un conflicto de alto riesgo.
En paralelo, el expresidente estadounidense Donald Trump afirmó el viernes que podría “tomar el control” de Cuba “casi de inmediato”, aunque señaló que antes debe concluir otras prioridades en el ámbito internacional.
Por otro lado, Washington emitió recientemente una nueva orden ejecutiva que amplía el alcance de las sanciones, incluyendo ahora a empresas y personas no estadounidenses que mantengan vínculos comerciales con Cuba, especialmente en sectores clave como energía, defensa, seguridad y finanzas.
Desde enero, la presión económica sobre la isla se ha intensificado con un bloqueo petrolero que ha limitado casi por completo la llegada de crudo y combustibles. Esta situación ha provocado un aumento de los apagones y una fuerte paralización de la economía.
Tanto el presidente de Estados Unidos como su secretario de Estado han insistido en la necesidad de que Cuba implemente cambios en su sistema político y económico. Aunque ambas naciones han confirmado que mantienen conversaciones desde hace más de un mes, aún no se han revelado detalles sobre los temas tratados ni posibles avances.



