Dadivas, Traición y Heroísmo

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Por: Osiris Disla Ynoa, M.A

Un Héroe es una persona reconocida por sus grandes hazañas, pues se ha salvado a si mismo u a otra persona, incluso pudiera ser a un país. La historia ha registrado muchos grandes hombre y mujeres que lo han dado todo por sí mismo, su nación o por los débiles.

Casi en su gran mayoría los países tienen héroes, a los cuales les denominan libertadores o padres de la patria, como en el  caso de la formación y creación del Estado Dominicano o República Dominicana, que para su liberación primero sufrió muchas humillaciones por parte de un grupo de ingratos externos e internos, que por un lado veían la posibilidad de la liberación inmediata del yugo opresor Haitiano, pero por otro retardaban ese momento cumbre por interés personales,  hasta que un conjunto de hombre y mujeres de pantalones y faldas bien puesta, decidieron no esperar más y llevarse por delante lo que fuere necesario hasta escuchar en la puerta de la misericordia de la hoy zona colonial ¡Libertad, Libertad, Libertad! Fuera la opresión.

 Mientras un grupo de hombres y mujeres tomaban los fusiles, piedras, palos machetes, hierro o caballo, muslo, burros, barcos, o cualquier tipo de trasporte que le permitiera llegar al campo del honor,  o cualquier  tipo de armar que sirviera para romper el yugo asqueroso opresor y  humillantes, otros  preparaban himnos, banderas, escudos e insignias alusivas a la nueva nación indómita y brava, que surgía en base a esfuerzo, dinero, empeño, sangre o la vida si fuere necesario.

Fue el trabajo de muchos artistas, héroes anónimos algunos mencionados y otros que jamás lo serán, pero dejaron una nación libre, independiente de toda potencia extranjera  ¡o se hunde la isla!

Contrarios a los verdaderos héroes y patriotas estaban los holgazanes, chivatos, traicioneros, vende patria, ambiciosos y mezquinos, cuya única función era delatar los planes que se formaban para el nacimiento de la nueva República Independiente, hasta que un pequeño grupo de dio cuenta de la traición y decidió trabaja en secreto, no vender su conciencia, no recibir dinero, dadiva o ningún tipo de favor para sí mismo, hasta que no vieran logrado su objeto principal, incluso  juraron que  de no lograrlo preferían mejor ¡la muerte!

Sufrieron mucho pero lograron la independencia de la joven y nueva nación a la cual denominaron ¡Republica Dominicana!. y con el tiempo inscribieron un símbolo inolvidable para todos aquellos que mínimamente se respetan, el Himno Nacional Dominicano, cuyas letra fue compuesta por Emilio Prud’Homme y la partitura musical del Himno fue creada por el Maestro José Reyes en 1883, quien le pidió a Prud’Homme que escribiera unos versos patrióticos que acompañaran sus compases, que en sus estrofas III y IV indican:

                                                            III
Ningún pueblo ser libre merece Si es esclavo indolente y servil; Si en su pecho la llama no crece Que templó el heroísmo viril.

                                                            IV
Mas Quisqueya la indómita y brava Siempre altiva la frente alzará; Que si fuere mil veces esclava Otras tantas ser libre sabrá.

Hoy la historia se repite, la nación, sus símbolos, su patria está en peligro, mientras los mismos traicioneros, indolentes y serviles, apabullan por dinero, solo les interesa tener dinero, a costa de la perdida de los valores más básicos y formales y por esos se atreven a matar para defender un falso idealismo comprado en base a dadiva, traición de  la patria y muerte de la nación.

El día 2 de diciembre del 2017, habrá una nueva elección en el Colegio Dominicano de Abogados de la Republica Dominicana,  en ella se discute el control y silencio de los abogados valientes, la liberación de la clase jurídica de la plaga  política gobernante o la venta de conciencia, para conseguir beneficios personales y si esto sucediera se repite la profecía de Emilio Prud’Homme autor del himno nacional cuando dijo:

Ningún pueblo ser libre merece Si es esclavo indolente y servil; Si en su pecho la llama no crece Que templó el heroísmo viril.